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Belaúnde Terry, estadista ejemplar

Publicado: 2011-06-10

Para muchos peruanos de las nuevas generaciones la palabra “política” resulta ahora indisociable del chanchullo, la mentira, la intriga menuda, la sinvergüencería y sobre todo, la rapiña. Para que sepan que no siempre fue así, que en un pasado todavía reciente esta palabra expresó también en el Perú la generosidad, la probidad y la decencia es necesario que vuelvan la mirada hacia la figura de Fernando Belaunde Terry, ese maestro universitario que dejó las aulas para entregar en las plazas públicas un mensaje nuevo de peruanidad y humanismo que hundía sus raíces en la historia y dignificaba el pasado integral del Perú; ese líder patriota, carismático y veraz, que por su profunda convicción democrática creyó siempre que la única forma de ejercer el poder era mediante el voto del pueblo; ese estadista que entendió la política en el noble sentido de deber moral y responsabilidad cívica que ella tiene – como un servicio, y que dedicó su vida a hacer posible un Perú mejor.

Ese hombre íntegro, en fin, que no usó ni el poder ni sus éxitos profesionales y políticos para avasallar al semejante, sino que, por el contrario, honrando la frase bíblica que resumía en gran parte el guión de toda su ejecutoria pública – los últimos serán los primeros – fue solidario, en palabra y obra, con los que menos tenían. Mario Vargas Llosa

BELAÚNDE TERRY: ESTADISTA EJEMPLAR

En este Perú que Basadre llamó "dulce y cruel" en el que casi dos tercios de sus gobiernos han sido dictatoriales, frívolos o corruptos, en el que muchos gobernantes que emergieron del voto popular incumplieron sus promesas electorales haciendo lo contrario de lo ofrecido y más aún después de la década de la infamia que prostituyó hombres e instituciones en la mayor corrupción y servilismo que se haya visto en la historia nacional, reconforta que se invite a evocar la vida, la obra, la conducta, el ejemplo de un ciudadano ejemplar como Fernando Belaunde Terry que debería servir de paradigma de gobernante y estadista.

Un gobernante llega a esa dimensión superior, deviene en estadista, por una serie de factores que -complementándose los unos con los otros- han logrado una muy especial formación de su personalidad. Estos son muy diversos; desde sus ancestros, sus estudios, su entorno familiar, la época política de su adolescencia y juventud, su experiencia anterior en la cosa pública, su cultura y sobre todo sus lecturas, su conocimiento físico del territorio de su país, su reconocida filiación democrática y hasta su sensibilidad social.

Lo dicho anteriormente quizá nos haga recordar la famosa frase de Ortega y Gasset "El hombre es el y sus circunstancias".

Esas circunstancias que jalonaron la vida de Fernando Belaunde Terry hay que rememorarlas para -repasándola- encontrar, en primer lugar, que sus ancestros le eran favorables: ser hijo de don Rafael Belaunde, preclaro personaje de la política nacional quien había sido el último secretario privado de don Nicolás de Piérola, ser sobrino de uno de los más ilustres intelectuales del país, don Víctor Andrés Belaunde.

Otra circunstancia formadora de su personalidad, fue la de haber compartido, con su familia, el exilio a muy temprana edad, a los 12 años. Ese exilio no solo le permitió hacer la instrucción secundaria en Paris, en 1924, asimilar el idioma y la cultura francesa y conocer todos los rincones de Paris en la bicicleta que le regaló su padre. Le permitió -y fue fundamental en su caso- asistir a las tertulias familiares a las que concurrían otros exiliados, pierolistas ó civilistas. Desde niño y adolescente embebió esas discusiones sobre la patria lejana entre peruanos de muy alto nivel moral é intelectual. Así como tuvo esa magnifica experiencia en París la tuvo igualmente en EE.UU donde llegó en 1931 a estudiar en Texas. Ahí fue muy atento auditor de las magistrales charlas semanales de ese gran estadista norteamericano Franklin D. Roosevelt que infundía confianza y optimismo a sus compatriotas en época tan angustiosa como la Gran Depresión. De regreso al Perú en 1937 otra experiencia valiosa en su vida fue fundar la revista El Arquitecto Peruano la primera de su clase y la única en el medio lo que le valió el reconocimiento para ser elegido el primer Decano de la Facultad de Arquitectura, fundada gracias a su empeño.

Muy notable experiencia en su vida política fue ser elegido Diputado por Lima en las elecciones de 1945, elección en la que tuvo a su cargo la Secretaria de prensa de la campaña. Dos notas caracterizaron su función legislativa: La primera, su independencia, pues elegido como independiente en las listas del Frente Democrático Nacional actuó así cuando planteó un voto de censura al General Odría, en ese entonces Ministro de Gobierno, que se frustró por el apoyo aprista a Odría.

La segunda nota, más importante, fue su fecundidad legislativa. Por proyectos de él se creó la Corporación Nacional de la Vivienda, se dictó, por primera vez, la Ley de la Propiedad Horizontal, y finalmente por iniciativas parlamentarias

suyas se comenzó la construcción de las primeras Unidades Vecinales y el Centro Vacacional de Huampani, obras inauguradas durante el Gobierno del General Odria.

Y última experiencia de Belaunde antes de llegar a la opinión pública Presidencia de la República y la más importante -sin duda alguna- ha sido la que se inició en 1956 con su postulación a la Presidencia de la República por variar razones:

1° El hecho que protagonizó el 1° de Junio de 1956, que la opinión pública llamó el manguerazo pero que -en rigor de verdad- fue el “beau geste” que lo catapultó a la adhesión popular y lo consagró como un nuevo caudillo de la política nacional. A gente adulta le recordó el gesto de Piérola, en 1895, ingresando con sus montoneros por Cocharcas.

2° Su enfrentamiento a dos candidatos vinculados a importantes bancos, a un partido que, hasta ese momento, tenía la hegemonía política en el país y a la dictadura reinante lo que el llamó "la triple alianza de la oligarquía, la consigna y la dictadura".

3° Pero el hecho más importante - aún no debidamente valorado- fue el texto del Mensaje a la Nación, documento con el que aceptó públicamente su postulación a la Presidencia de la República. Se analizará líneas más adelante.

Todos esos factores formaron la personalidad de Belaunde.

El ilustre Ministro Inglés Benjamín Disraeli es autor de una de las mejores definiciones del estadista. Dijo: "el estadista es el que actúa pensando en las próximas generaciones y el gobernante es el que actúa pensando en las próximas elecciones".

La frase es perfecta para definir el móvil, la intención de ambos. El gobernante común y corriente actúa pensando en lo inmediato, en lo que va a favorecerle a el o a sus seguidores, en lo que va a aumentar su popularidad, su sostén o su continuismo. En cambio el estadista concibe y ejecuta proyectos, realiza obras que sabe, muy bien, que no le van a dar réditos ni ventajas, ni aplausos inmediatos.

Lo que concibe y ejecuta el estadista tiene proyección al futuro, no le va a dar frutos que lo puedan beneficiar. Los frutos de lo concebido y ejecutado se darán en futuros que en muchos casos exceden los plazos de la misma vida del autor.

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Es por esto, posiblemente que el auténtico reconocimiento de un gobernante como estadista se consagra -ya definitivamente - por la historia, cuando las pasiones, los celos, la envidia, la ingratitud, la mezquindad y aun el odio y resentimiento-, características nefastas del carácter colectivo -se hayan difuminado, y se permita apreciar y valorar, sin que nadie pueda discutirlos, los frutos de esa obra.

La historia es indiscutiblemente, el mejor juez, el mas autentico e imparcial de los juicios sobre hombres y épocas.

Mientras ese momento de imparcialidad, de desapasionamiento, de serenidad, no llegue a constituirse plenamente, influirá mucho en gran par-te de los ciudadanos menos ilustrados - el chisme, la maledicencia, la denigración, producidas por la malevolencia que provoca el resentimiento, el rencor, la resistencia abierta o encubierta de los sectores y grupos que se sintieron afectados por las decisiones del estadista.

Por las decisiones claras y honestas del estadista -que solo piensa en el bien común -se pueden sentir afectados intereses económicos de quienes perdieron privilegios y prebendas indebidas y también son afectados - a veces con mayor impacto- los grupos políticos que, o no hicieron las reformas debidas, o actuaron en contubernio con los grupos económicos para protegerlos.

Entonces los grupos económicos y políticos se confabulan para minimizar las labor del estadista, y por lo menos aplicarle un vocablo, venido de México, y que ya radicó en el país: lo "ningunean", que en la época actual significa no mencionarlo, no hablar de el y en lo posible - si pueden - denigrarlo con chismes, historietas y patrañas.

Ello es posible -el día de hoy- porque aún sufrimos los efectos de la aparición de los "diarios chicha", los tránsfugas aparecen sin que nadie los repudie y reaparecen en cargos y situaciones de figuración. Algunos programas de televisión al igual que los diarios, nos dan la llamada "televisión basura". Al mismo tiempo los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial tienen índices de aceptación publica tan bajos que son verdaderamente vergonzosos, los ciudadanos "no creen en nadie", para ellos todos, sobre todo los políticos, son sinvergüenzas.

La situación descrita no genera un ambiente muy apropiado ni oportuno para que los ciudadanos comunes y corrientes valoren y enaltezcan el recuerdo de un gobernante como estadista, si ni siquiera valoran lo que es democracia, constitucionalidad o probidad.

Agréguese a esto una circunstancia de orden cronológico. La inmensa mayoría de ciudadanos, por su corta edad, ignora la vida y la obra de sus semejantes. Ellos están prácticamente dominados por lo que se llama el imaginario popular o la leyenda urbana con las que los inficionaron los dictadores que apostrofaron de los partidos, que culparon a "la partidocracia" de todos los males del país y que han producido el ambiente de desánimo cívico y político en que vive el país.

Si lo dicho en los párrafos anteriores es cierto, también lo es que los frutos del estadista se pueden mencionar, detallar, mensurar y son indiscutibles y mas aun si se comparan con los desaciertos, tropelías y corrupciones de otros gobernantes, Entonces la figura del estadista refulge, resplandece y brilla. Y eso es claro e inmarcesible en la obra de gobierno de Fernando Belaunde Ferry.

Los frutos de las obras de sus dos gobiernos hace tiempo que son conocidos, pero al día de hoy son indiscutibles, innegables y es el momento de que sea consagrado - sin discusión alguna - como el mejor presidente de los últimos cincuenta años por su obra, su conducta y su ejemplo.

Difundir quien fue Fernando Belaunde, en todas sus dimensiones será un gran paso para llegar a adecentar la política nacional.

Las positivas realizaciones de los gobiernos de Belaunde en tan vastos campos: sólo son explicables por una simple y sencilla razón: Belaunde no asumió la presidencia de la República como ahora y en el futuro pueda asumirla uno de los llamados "outsiders", sin preparación y sin plan de gobierno. Belaunde no era un improvisado, menos un hombre ambicioso llevado por la sensualidad del poder.

Desde el 13 de Mayo de 1956 se pudo percibir las superiores condiciones de Belaunde pues ese día se publicó el Mensaje a la Juventud que es un documento que se puede considerar el germen, la semilla de lo que más tarde sería el pensamiento más elaborado y la inspiración de Belaunde. Ahí dijo, en forma casi poética, "teñiremos de verde el arenal". Esta expresión que, en su momento, pudo parecer utópica, irrealizable se concretó en las represas de Tinajones, Pañe, Aguada Blanca Condoroma, Gallito Ciego y Chavimomich.

"Delinearemos de obras la carta nacional" es otra frase de ese mensaje. Y la vasta obra de construcciones de vivienda, hospitalarias, carreteras, puertos, aeropuertos y escuelas, hoteles y hasta cárceles en escalas no conocidas antes indican que no ha habido en la historia nacional otro gobierno más constructor que el que él presidió en su primer gobierno. Y cuando en ese mensaje a la Juventud habla Belaunde, de "la importancia de las carreteras transcontinentales e interandinas" nadie -en ese día- imaginó que ahí estaba la feliz concepción de esa obra magistral - digna de un estadista - como es la carretera Marginal de la Selva. Y cuando en ese mismo mensaje dice "que el crédito barato para la vivienda y el taller debe ponerse al alcance de todos" ahí están para confirmar la promesa realizada la vastísima e inigualada obra de vivienda, los parques industriales, el Banco de Materiales de Construcción y la Derrama Magisterial. Y cuando Belaunde se refiere al "chispazo de la fuerza motriz" que no ha llegado a la mayor parte del territorio público es imposible olvidar que él realizó en sus gobiernos la mayor infraestructura de energía jamás realizada.

Todas las expresiones de ese Mensaje son premonición de su concepción de estadista que estaría incompleta si no nos refiriéramos al más gran movimiento de solidaridad social jamás vivido en el Perú, que fue Cooperación Popular.

Vale decir que Belaunde al asumir la Presidencia de la República ya había señalado - con toda precisión - cual era su visión del país, que es lo que el proponía como plan de gobierno y que tenía como metas las que el había expuesto en su Mensaje a la Juventud y en innumerables discursos, entrevistas, conferencia de presa. Demostró palmariamente que no era un improvisado y lo probó en el ejercicio de su gobierno al desarrollar la Vistísima obra física y las verdaderas reformas que lo caracterizaron.

Antes de abordar el análisis de esa obra y su enorme significado creemos que es menester detenerse en esclarecer por qué el mensaje de Belaunde, sus propuestas y sus proyectos encajaban, con lo que él creía que el país necesitaba lo que trataremos de demostrar antes de finalizar nuestro ensayo.

La buena orientación de sus propuestas se reflejaba en los diversos discursos de campaña y en sus intervenciones en cada actividad público partidaria en las que citaba, con natural fluidez, a Raimondi, Garcilaso de la Vega, a los cronistas de la Conquista y también a los extranjeros que habían viajado y escrito sobre el Perú.

Era el conocimiento de un hombre culto que -por cierto- abarcaba una profunda versación sobre nuestra historia desde las civilizaciones más antiguas hasta los acontecimientos de la historia republicana. Añádase a ello -como anécdota- que siempre encargó a sus alumnos corno tesis de grado desarrollar estudios sobre proyectos de irrigaciones, energía eléctrica, vialidad así como de otras obras de interés nacional o regional.

Todo ese bagaje de conocimientos le permitió tener la visión del país que el encarnó en cuatro palabras como "El Perú como doctrina" lo que motivó la ironía de algunos grupos pretendidamente intelectuales pero que el pueblo entendió en su honda raíz de inspiración patriótica.

Otro aspecto a destacar en forma especial para analizar los dos gobiernos de Belaunde es que ambos se realizaron en condiciones muy adversas, tanto políticas como económicas, lo cual determinó que él tuviera que conducir los destinos de la nación en medio de las tormentas de la guerra fría reflejadas en el terrorismo nacional e internacional y en la crisis económica mundial que golpeó duramente a dos administraciones.

En su primer gobierno y como producto de un incalificable pacto de las dos fuerzas políticas vencidas en el proceso electoral, estas formaron una mayoría total tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República, para desarrollar una oposición no solo intransigente, sino intolerante, que se puede graficar -para quien no lo sepa o lo haya olvidado- que en ese primer gobierno censuraron diez ministros -todos hombres de alta calidad moral e intelectual- por los motivos más nimios y ridículos.

Las publicaciones de analistas políticos y periodistas que se refieren superficialmente a los gobiernos de Belaunde, parecen ignorar que -en ambos gobiernos- se produjeron crisis económicas mundiales -en 1967 y 1983- que afectaron seriamente la economía nacional.

Son crisis económicas que tantos ignoran y que los que las conocen no quieren recordar.

Si bien es cierto que en su segundo gobierno Beláunde ya tuvo mayoría parlamentaria, encontró una deuda externa de 8,000 millones de dólares cuando había dejado en 1968 una de 800 millones - diez veces menor - lo cual significó un lastre de enorme importancia pues en 1968 el pago de la deuda significó el 15% del PBI y en 1980 era del 50%. Fue una carga que afectó por muchísimos años la economía nacional. Se produjo en 1983 el fenómeno natural el Niño más grave, más serio que se ha producido en la historia nacional, que afectó gravísimamente a seis departamentos del norte del país, lo que unido a los once departamentos del Sur afectados ya por una larga seguía significó 17 departamentos asolados por fenómenos naturales lo que generó un gasto de un mil quinientos millones de dólares para reconstruir el daño, que significó la

destrucción casi total de todo lo que el hombre había construido en los últimos treinta años: carreteras puentes, viviendas, servicios de agua y desagüe instalaciones eléctricas, canales de regadío y, por cierto, cultivos y cosechas. Fue un verdadero desastre que se conjuró en tres años con la plena rehabilitación de todo lo destruido y el apoyo de toda la colectividad nacional que suscribió Bonos de la Reconstrucción. No hubo ninguna, queja, absolutamente ninguna por mal manejo de fondos o acto alguno de corrupción. Agréguese a ello el elevado número de empresas públicas: 230 en comparación con las 29 que dejó en 1968, el decrecimiento de ¡as exportaciones, las crisis de los sectores pesqueros y agrarios y sobre todo la acción de las hordas salvajes e ignorantes de Sendero Luminoso que pretendía llevar al Perú a un régimen comunista genocida inspirado en las matanzas de Pol - Pot..

No es exagerada la frase que dice “Belaunde construyó en medio de la tormenta”.

Todos esos factores adversos -que muchos ignoran y otros pretenden ignorar- hacen que sea más digna de encomio toda la obra realizada, sobre todo la de su segundo gobierno.

Las principales obras públicas que realizó Belaunde en sus dos gobiernos podrían resumirse en una sola expresión: "la gran infraestructura nacional".

No hay analista económico o político que no insista el día de hoy, en que lo que el país necesita -y con urgencia- es de más y más infraestructura.

El vertiginoso auge económico mundial de los últimos años provocó un aumento de inversiones en el país que se frenó por deficiencias en esa infraestructura nacional: puertos y aeropuertos, energía, vías de comunicación, irrigaciones.

No hay recuerdo de gobernante alguno -en la historia nacional- que haya realizado tan monumental obra de infraestructura que las que culminó Fernando Belaunde Terry, y lo más notable a considerar es que se planeó y se realizó- con visión

de futuro- hace más de cuarenta años y en circunstancias muy adversas -tanto políticas como económicas- de sus dos gobiernos.

La afirmación anterior se grafica en dos frases de Belaunde dichas en varias oportunidades y nunca rebatidas ni contradichas.

La primera es: "de nueve grandes obras de irrigación nacional cinco son obra de mis gobiernos" y la segunda es: "de cada tres focos que se encienden en el país dos lo hacen por las obras de energía eléctrica que hicimos en diez años".

Y efectivamente las monumentales obras de irrigación en su primer gobierno son Tinajones lera etapa, Pañe y Aguada Blanca en Arequipa para asegurar el riego del Complejo de La Joya y para la producción de energía eléctrica (Charcani).

Al iniciar Belaunde su segundo mandato seis eran los proyectos de irrigación que se encontraban en plena ejecución, todas provenientes de su primera administración: Chira - Piura - Olmos - Tinajones 2da etapa - Jequetequepe - Zaña Olmos - Chavimochic y Majes.

Pese a la grave crisis económica mundial terminó el Chira - Piura, realizó la segunda etapa de Tinajones, Jequetepeque - Zaña con la construcción de la represa de Gallito Ciego (250 millones de m3 de capacidad) y en Majes entregó las primeras 3000 hectáreas bajo riego con el novedoso sistema de aspersión, luego de construir la gran represa de Condoroma. Se prosiguieron los estudios de factibilidad de Olmos y se llegó a convocar a Licitación Internacional la ejecución de Chavimochic.

En el sector energía es impresionante lo que se hizo en los gobiernos de Belaunde. Y esto se aprecia más si se recuerda que en 1963 solo el 40% de la población disfrutaba de los beneficios de la electricidad.

Belaunde tenía conocimiento profesional profundo de los estudios del sabio Santiago Antunez de Mayolo y de Charles Sutton pioneros de los proyectos hidroeléctricos del país y los puso en marcha. .

En su primer gobierno construyó el monumental Complejo del Mantaro el cual se llama Central Antunez de Mayolo con un millón de kilovatios de los cuales construyó 300,000 en su primer gobierno, amplió la Central del Canón del Pato de 50,000 a 10,000 kilowatios; construyó Machu Picchu con 25,000 Aricota 1 y Aricota 11 con 35,000 cada una en Tacna, Amplió la planta Siderúrgica de Chimbote de 60,000 a 300,000 toneladas, construyó la Refinería Estatal de la Pampilla e hizo la electrificación rural del valle del Mantaro.

En su segundo mandato terminó el Mantaro, que reconectó con Restitución que acababa de construirse y con todo el sistema nacional, amplió las centrales de Santa Rosa de Lima con 150 megavatios Carhuaquero con 75, Charcani con 135, Machu Picchu con 75 y Caño del Pato con 50.

Es un axioma decir que sin energía no hay desarrollo económico y esa energía que el país tiene, en gran parte debido a la obra de Belaunde es hoy escasa porque -sin ánimo de debate- cabe hacer una pregunta ¿qué gobierno -anterior o posterior a Belaunde ha hecho obra de tal magnitud?

La concepción y más aún la ejecución de esa magistral obra que es la Marginal de la Selva Son título suficiente para calificar a Belaunde como estadista.

Por esta concepción Belaunde fue nominado hombre del año en 1967 por la Federación Internacional de carreteras y en 1970 -ya en el exilio- recibió un premio especial del Congreso Mundial de Arquitectos en la ciudad de Ramni, Italia.

Aquí en el país, por algún tiempo encargaron a un comicastro ridiculizar el proyecto.

Como la definió Belaunde es una carretera colonizadora que, a medida que avanza, incorpora nuevas hectáreas a la agricultura nacional. Está diseñada en sus 2700 kilómetros para incorporar 1'600,000 hectáreas agrícolas. Vale decir que duplicaría el área agrícola nacional.

Esta obra tan importante estuvo totalmente abandonada, luego de la interrupción de su primer mandato y Belaunde retomó la obra y al terminar su segundo mandato dejó en ejecución siete proyectos de Selva, todos relacionados con la Marginal: Huallaga Central y Bajo Mayo -Alto Mayo- Pichis Palcaza -Oxapampa- Satipo Chanchamayo -Alto Huallaga- Jaen, San Ignacio, Bagua -Ucayali Chanchamayo Puros - Madre de Dios que siguiendo una malsana costumbre nacional parecería que están medio abandonados.

La concepción y realización de Cooperación Popular es otra creación original, propia de un estadista.

No la inventó Belaunde. Es una milenaria tradición del Perú, la ley del aini y la minka a la que se refería Garcilaso de la Vega con el nombre de ley de hermandad.

La revivió Belaunde para ayudarlos con centrales básicas y técnicas que proporcionaron equipos, herramientas y asesoría técnica. A la tradición del pueblo se aunó la modernidad del Estado.

Millones de peruanos de los más remotos pueblos y villornos mejoraron su calidad de vida accediendo al aula escolar, a la posta médica, al agua

potable, al alcantarillado, al camino rural que rompió el aislamiento vial en el que vivían y la consiguiente comercialización de sus productos y en muchos casos a la electrificación.

“El pueblo lo hizo" son cuatro palabras que movilizaron al Perú en los años de Belaunde que, como las otras cuatro palabras "El Perú como doctrina", calaron en el pueblo que tuvo a Belaunde como indiscutible líder.

Al termino de su mandato Belaunde dijo: "yo podría hacer Un balance de mi vida pública en el décimo año de la experiencia gubernativa y solo puedo decir que el mayor acierto fue observar y acuñar la frase "El pueblo lo hizo".

Al día de hoy es un tema casi cotidiano hablar de nuestra insuficiencia portuaria para afrontar la globalización Se discute sobre las grúas pórtico para el Callao, de un megapuerto en la isla San Lorenzo y de la concesión del puerto de Paita.

Es momento de recordar lo que se hizo -otra vez- con visión de futuro -en los gobiernos de Belaunde en esta materia.

Se modernizó totalmente el puerto del Callao con la construcción de los muelles de minerales y de petróleo, que no existían, con capacidad de atraque que diez barcos.

Se construyeron los puertos de Paita, Pisco llamado Punta Pejerrey e Ilo. En esa época la carga y descarga se hacía con el vetusto sistema de lanchas. Los puertos de Pisco e llo tuvieron las mismas características que el de Paita.

Se ampliaron los terminales en los puertos de Salaverry, Chimbote, Mataran¡ y se ampliaron los muelles de Pacasmayo. Supe, Huacho y Chancay.

Con esta vigorosa obra porturia el Perú dejó atrás métodos primitivos y ofreció al comercio mundial eficientes puertos, verdaderamente dignos de un país abierto a la civilización universal.

No pretende este ensayo ser un listado o inventario de las obras de Belaunde pero es imposible omitir lo que se hizo en vivienda donde se honró el lema de su gobierno "El Perú construye".

Para una debida valoración de la magna obra de vivienda realizada por Belaunde basta recordar que el total de lo construido en doce años por la Corporación Nacional de la Vivienda (creación de Belaunde parlamentario) desde 1950 a 1962 había sido de 10.685 viviendas y que Belaunde en su primer año de gobierno construyó 12.238 viviendas, en sus cinco años de gobierno 50,000 y en el dos periodos 200.000.

Construyó viviendas en dimensiones y calidades no igualadas hasta hoy. Ahí están el Complejo Residencia¡ San Felipe que alberga a 1,600 familias, Santa Rosa del Callao a 4,080, Limatambo con 2,316; San Borja con 2405 entre las más importantes, que sumadas a las que se hicieron en 20 departamentos del Perú, dan un total de 200,000 familias que alcanzaron el sueño del techo propio, sin tomar en cuenta los puestos de trabajos que esto significó, así como el desarrollo económico que esa actividad constructora generó. Tres notas caracterizaron esas obras: la primera, su descentralización. En los dos gobiernos se construyeron complejos habitacionales en 20 departamentos del país, la segunda: en todas las construcciones se reservaba 10% de las viviendas para maestros y tercera; no se construyó viviendas solamente. Se construyó Complejos Habitacionales que incluían nidos infantiles, escuela primaria servicios médicos, áreas de deporte, pequeñas tiendas, servicios postal y hasta policial. Fue una nueva concepción de la vivienda. Preguntado una vez un habitante de la Residencial San Felipe que les faltaba en el Complejo Habitacional dijo: "aquí solo nos falta un cementerio".

A lo expuesto agréguese que en su segundo gobierno se creó una institución que hasta ahora da excelentes frutos: el Banco Peruano de los Constructores que no prestaba dinero sino que proporcionaba ladrillos, cemento, servicios sanitarios,

calaminas, tuberías, cerrajería, vidrios, etc. Esta brillante concepción del Ing. Juan de Madelengoitia Alva, cercano colaborador de Belaunde, tiene un parentesco con Cooperación Popular. El Banco Peruano de los Constructores es, el día de hoy, una de las entidades económicamente más sólidas en su campo. El año 2000 tenía un millón de usuarios.

Igualmente notable fue lo realizado en el campo de la salud pública al asumir su primer gobierno el Ministerio de Salud Pública, con treinta años de existencia disponía de 49 hospitales y de 7,480 canas. En julio de 1968 (fecha del último mensaje presidencial de Belaunde el nuevo número de camas era de 15,000 se duplicó la atención médica.

Ello fue posible debido a la dinámica labor del Fondo Nacional de Salud y Bienestar Social que presidió el Dr. Octavio Mongrut que logró inaugurar 24 hospitales centrales y regionales, 112 postar médica, 80 postar sanitarias y 200 locales y servicios primarios de salud.

Los hospitales furon los de Chachapoyas, Ayacucho, Huancavelica, Abancay, Cuzco, Puno, Tingo María, Rioja, Juanjui, Ica, Mollendo, Moquegua, Chepén, Chota, Tarapoto, Pucallpa, Rimac (Lima), San Juan de Dios (Callao), Ferreriafo, Casma, Huarmey, Chancay y la Unión (Huanuco).

Todo ello solo en el primer gobierno, interrumpido en 1968. El autor del ensayo no recuerda que ningún otro gobierno posterior haya construido tal cantidad de hospitales.

Para finalizar esta ligera visión de la obra de Belaunde como estadista es forzoso citar a la Educación que fue primera prioridad en ambos gobiernos, tanto que el segundo se tituló "quinquenio de la educación".

Belaunde tanto por ser calificado maestro universitario como por ser un verdadero estadista, siempre consideró que la educación es el mayor bien que posee una sociedad, superior a cualquier recurso natural. Un solo dato es sorprendente: en el primer gobierno de Belaunde el sector educación tuvo, en 1966, el 26.5% de los gastos del Estado que era alrededor del 5% del PBI. Nunca el presupuesto de Educación ha tenido tanta atención y lo más encomiable es que está preferente atención a la educación se realizó a pesar de las circunstancias adversas, tanto políticas como económicas, en que desempeñó ese prior mandato.

Frutos de ese afán fueron la Ley del Magisterio, el incremento de la matrícula electoral que pasó de 1'843.700 a 3'1 17,500 alumnos, la gratuidad de la enseñanza, la construcción de 50,000 aulas en los dos gobiernos (la mitad hechas por Cooperación Popular), se crearon las Regiones Educacionales terminando con el asfixiante centralismo del Ministerio que todo lo resolvía en Lima.

Pero quizá lo más importante en el primer gobierno fue la creación de la Derrama Magisterial que inicialmente fue proyecto de ley del diputado de Acción Popular Luis Bocchio Rejas, pero que se decretó por el Ministro de Educación de esa fecha Ing. José Navarro Grau.

La Derrama Magisterial es hoy una de las 500 entidades con mayor poder económico y atiende a los 270,000 maestros con prestamos, viviendas, asistencia social y otros servicios.

Casi toda la obra de infraestructura de Belaunde es tangible, perceptible. Ahí están las grandes centrales hidroeléctricas, las represas, las carreteras, las viviendas, los hospitales, las escuelas y las miles de obras con la simple y modesta placa que solo dicen “el pueblo lo hizo”. Algunos pretenden ignorarlas, pero no pueden negarles.

Pero tan importante como la infraestructura son sus reformas que son intangibles, no visibles, están fuera de] alcance normal de las mayorías y como ni Belaunde ni Acción Popular hicieron alarde, jactancia, de haberlas realizado son casi desconocidas pero se estima que este ensayo debe destacarlas por que son indiscutibles, innegables y solo es cuestión de explicarlas someramente para apreciar mejor la alta calidad de estadista de Belaunde.

Cuando el primer día de su mandato, en 1963, Belaunde repite la frase bíblica "los últimos serán los primeros" y convoca a cabildos municipales está devolviendo al ciudadano el derecho elemental en una democracia de elegir sus gobiernos locales conculcado 44 años antes por Leguía. Luego del derrocamiento de Belaunde se volvió a privar a los ciudadanos de ese derecho por doce años más.

Igualmente el primer día de la asunción al mando, en 1980, restituye a los dueños de los diarios y demás medios de comunicación, la propiedad confiscada en 1974 y cumple -una vez más como demócrata- al restablecer el derecho a expresión, consustancial a una democracia.

Fueron reformas de tipo político que expresaron su talante democrático.

Las reformas que tienen carácter económico y en las que Belaúnde mostró su temple, su carácter, se iniciaron a los doce días de gobierno, cuando el 10 de agosto de 1963 por Decreto que firmó él y su Ministro Javier Salazar expropió las acciones de la Caja de Depósitos y Consignaciones que pertenecían a 10 bancos nacionales.

La Caja de Depósitos existía desde el año 1905 y cumplía la función de recaudar las rentas fiscales y los depósitos administrativos y judiciales, así como fondos especiales.

Esta entidad privada que recaudada impuestos le prestaba dinero a[ Estado que los devolvía, con intereses. Era una verdadera aberración y Belaunde terminó con ella rescatando el derecho soberano del Estado de administrar la hacienda nacional. Esta expropiación fue el primer paso para la creación del Banco de la Nación que se concretó el 14 de setiembre del mismo año. Con la creación del Banco de la Nación se quebró el poder político de los bancos privados que gobernaban la Caja.

El Banco de la Nación es hoy un poderoso banco que es la única oferta bancaria en remotos lugares donde no llega la banca privada, es el agente financiero del Estado y fuente de trabajo de miles de peruanos.

Esta expropiación hizo recordar, a quienes conocen la historia, la liquidación de los abusos de los consignatarios que logró Piérola con el contrato Dreyfus.

La misma resuelta actitud de reforma adoptó Belaunde cuando cambió radicalmente una mala practica del Sector Público o sea las dependencias públicas, corporaciones y entidades fiscalizadas que entregaban sus depósitos de dinero a los bancos comerciales.

En su primer año de gobierno y por Decreto Supremo se resolvió que los depósitos del sector público tenían que hacerse en los Bancos de Fomento.

Esta decisión triplicó los depósitos del Banco de Fomento Agropecuario, cuadruplicó los del Banco Industrial. Fue inmediato el beneficio para el desarrollo de la economía nacional.

El Banco Hipotecario tenía en 1963 nueve millones seiscientos mil soles en ahorros y en 1966 tuvo 676'636,930 lo que fomentó el auge de las construcciones.

Fue otro enfrentamiento abierto al poder bancario.

Otra auténtica reforma en defensa de los intereses del Estado fue la modificación de los montos de las tasas que pagaban los concesionarios de las mas grandes empresas mineras del Perú, que eran muy bajos y que apenas se incrementaban cuando no había ni exploración ni producción.

Se estableció lo que se llamó el canon progresivo de minería, modificando drásticamente este privilegio de las grandes empresas que ni exploraban ni producían. La reforma era necesario para impedir que las concesiones se mantuvieran improductivas en perjuicio del Estado.

Fue un enfrentamiento más con otro poderoso grupo económico. Se gobernaba atendiendo al interés nacional y no de los grupos de poder.

En 1963 el contrabando no era delito y si un suculento negocio pues la única sanción era el comiso o confiscación de lo que se encontrara.

Grandes y pequeñas fortunas se lograban con el contrabando.

Por iniciativa parlamentaria del Ejecutivo se aprobó la ley que tipificó el contrabando corno delito. Antes de la brusca interrupción del mandato de Belaunde se enjuició a un ex Ministro de Estado y a un diputado odriista por un contrabando.

Posiblemente la reforma más sustancial, casi revolucionaria fue la reforma tributaria. La Constitución facultaba al Ejecutivo solicitar al Legislativo que le concediera facultades legislativas en determinados temas. El Legislativo intolerante y hostil negó esta atribución a Belaunde y solo se le concedió casi al terminar su mandato.

Con esas facultades el Ejecutivo transformó revolucionariamente la legislación tributaria.

lro.- Se establecieron las cinco categorías del impuesto a la venta, aún vigentes.

2do.- Se logró una mayor justicia y equidad fiscal.

3ero.- Se estableció el impuesto territorial

4to.- Se acabó con las acciones al portador que ya no existían en otros países y que eran fuente de evasión tributaria, y de derechos hereditarios y hasta de fraudes pues cualquiera podía tener 100 o 200 millones de soles y pasarlos de mano en mano, sin ningún control. Se estableció la obligatoriedad de las acciones nominativas.

5to.- Se fijaron las normas para regular el mercado de capitales.

Esta reforma tributaria se ha mantenido por muchos años.

Como consecuencia de] uso de las facultades legislativas se lograron otros notables avances: se expidieran la ley de Títulos Valores, la Ley de Sociedades Mercantiles y el nuevo Código Tributario con benéfico efecto para el desarrollo comercial industrial.

Se redactó el Reglamento de Normas Generales de Procedimientos Administrativos que acabó con el caos administrativo que existía y se crearon el Tribunal Fiscal y el Tribunal de Aduanas.

Estas reformas modernizaron al Estado. También forma y parte de la infraestructura administrativa que poseemos.

Pero, sobretodo muestran la actitud resuelta, decidida del gobernante que está atento a las necesidades del Estado y no de los intereses particulares.

En tres ocasiones figuró Belaunde –con brillo especial- en el escenario internacional. La más importante el 13 de junio de 1967 en la Cumbre de Presidentes de América en Punta del Este, donde destacó por lo conceptuoso de su discurso, la firmeza con que lo expuso y la resonancia internacional de la intervención.

Lo describieron así: "comenzó como una clase hablando de sus temas favoritos; expositivo y docente, captó la atención por la claridad de sus enunciados. Un técnico que trazaba planes, indicaba lo que debía hacerse en América Latina".

Belaunde arrancó la primera ovación de sus colegas presidentes cuando firmeza- dijo:

"El gobierno de Estados Unidos debe convencer a su pueblo de que un dólar que se invierta en América Latina no es un regalo que se entrega, sino una póliza de seguro que se paga por la seguridad del continente" y la segunda ovación

cuando -antes de terminar- dijo: "Esta reunión será completamente estéril y este acuerdo quedará como una oración no rezada ni practicada, sino verificamos los resultados. Si no este documento irá a los archivos de las cancillerías".

Es digno de recordar que tan brillante alocución se realizó sin texto escrito, ni apunte alguno, y que fue el único orador oracionado y dos veces,

Y así Para orgullo de¡ Perú Belaunde fue el abanderado de los pueblos latinoamericanos.

En Julio de 1983 vuelve Belaunde a ser noticia internacional cuando prueba y definitivamente que la integración fluvial latinoamericana no es una utopía.

El mismo llega a Caracas -en la celebración del Bicentenario de Simón Bolivar- por el río Orinoco después de haberse embarcado en la cañonera Amazonas surcando el río Casiquiari, venezolano, luego de haber partido de San Carlos en el río Negro, peruano.

Belaunde fue un visionario, apasionado por la integración americana. La había conseguido por la vía terrestre con la Marginal y ahora probaba que la integración fluvial era factible, cumpliendo el sueño del argentino Gabriel del Mazo, convencido de la unión de las cuencas del Plata, del Amazonas y del Orinoco. En este caso se probó irrecusablemente la unión e las cuencas fluviales del Amazonas y del Orinoco.

Se recoge esta hazaña por que nunca fue valorada y menos proseguida a pesar de la importancia económica que ella contiene.

Notable gestión hizo Belaunde con su participación en la guerra de las Malvinas. Ocupadas las islas por Argentina y en viaje la flota inglesa para recuperarlas. Belaunde, por intermedio de Alexander Haig, Secretario de Estado Americano, propuso una tregua de 72 horas, aceptada por Argentina y la misma Inglaterra, cuyo embajador entregó a Belaunde la aceptación. Desafortunadamente ese mismo día, 2 de Mayo de 1983, fue hundida la nave Belgrano, lo que frustró la gestión. Días después los argentinos hundieron la nave Sheffield y Belaunde propuso otra fórmula: congelación de operaciones, que fue saboteada.

No se logró lo deseado, pero quedó el gesto de Belaunde, el testimonio de un acto de fraternidad americana y el reconocimiento despueblo argentino.


Escrito por

Carlos Cabieses López

Senador (1963-1968 y 1980 -1985). Ex vocal del Consejo Superior de Contrataciones y Adquisiciones del Estado del 2001-2004 y del 2006-2009. Ha escrito los siguientes libros: Rescate de la memoria I (1956), Rescate de la memoria II (Primer Gobierno de Belaúnde)


Publicado en

Sacando al fresco

Aquí se escribe el libro Rescate de la memoria Nº IV